Guerra Preventiva…
Cuenta una oscura, triste y (para ser positivos) "solo en algunos casos" real historia, que un determinado día de invierno un temible escorpión se encontraba bordeando las orillas de un caudaloso río. Dicho animal se encontraba enfadado por su propia limitación física que le impedía cruzar el río y andaba de arriba abajo buscando fórmulas para cruzar a la otra orilla.
Una tortuga le observada desde una distancia prudencial desde hacía rato, ella, sumida en su amable visión de la vida pensaba como podía ayudar a aquel peligroso animal sin exponerse demasiado. Tras un rato de divagación decidió proponerle al escorpión una idea para ayudarle en su camino a la otra orilla.
En el correcto, pacifico y sin maldad encadenamiento de ideas de la tortuga, había concluido que dejaría que el escorpión subiese encima de ella y nadaría hasta la otra orilla para dejar allí al escorpión agradecido por su ayuda.
El escorpión aceptó su idea sin comprender el desinterés de la tortuga.
Pero a mitad de camino, rodeado de agua, a metros de ambas orillas, el escorpión incrustó su aguijón lleno de letal veneno en la blanda piel bajo el caparazón de su compañera de viaje.
Ésta, incrédula, sin entender nada, viendo que iba a morir, le preguntó al escorpión…¿¿¿¿¿Porqué?????. Ahora moriremos los dos!!!!!.
Y éste, sin entender tampoco su propia reacción, le contestó…Es mi naturaleza, esto me enseñaron y esto aprendí.
Esta triste fábula con cruel moraleja llevada a extremos es la extraña realidad de una parte de este mundo, que se empeña en odiar a la otra media. Y cada vez quedan menos tortugas dispuestas y cada vez hay más escorpiones clavando aguijones ""por si acaso"".


Vaya…es una fábula terrible. Pero lo peor de todo es que tienes mucha razón. Aunque incomprensible, odiamos a gentes que ni conocemos.
Jooooooo, me ha impactado.
Comment by Miel — December 26, 2006 @ 7:29 pm