Un ami…
Todas las mañanas, temprano, desde hace unos meses comparto por unos segundos, mirada, sonrisa y complicidad con un entrañable personaje que se interpone entre mi coche y su semáforo, a esa hora en que la luna y el sol disputan y el carmín desaparece por los besos desmedidos. Siempre está, ofreciendo sus pañuelos y su perfecto acento francés, aunque creo que ni él recuerda bien de donde es.
En todo este tiempo nunca ha faltado de su puesto, no importa si llueve, hace frío o hay niebla, inmune siempre con sus guantes marrones, su gorra de forro y una sonrisa tatuada a fuerza de imponerse paciencia.
El viernes me rebeló su plan y como todas las cosas cuando tienen un fin cobra sentido el camino.
Hace ya días que no me caben más kleenex en la guantera.
Que tu aies beaucoup de sort mon ami…déjà te reste moins pour l’obtenir.

