Aquello que no tenemos…
Cenaba con un amigo este sábado en la terraza de su recién estrenada casa. Un ático grande, luminoso y con una terraza preciosa. Desde que sudó su primer sueldo hace ya muchos años siempre había soñado con una casa como ésta y sobre todo con una terraza a la que salir por la noche a fumarse un Marlboro, donde acostarse con alguna chica mirando las estrellas y donde hacer cenitas con los amigos.
Me confesaba después de un par de cervezas que había salido tres veces a la terraza, que siempre hacía aire o calor, que había dejado de fumar, que su mujer le miró de forma inexplicable cuando le pidió sexo en la terraza y que hoy era la primera cena que hacía en la terraza ya que por viento, frío o calor había sido imposible.
Y me hablaba de la casa de su hermano, con jardín y piscina y unos vecinos estupendos que hacían barbacoas los domingos…anhelando todo aquello.
Es terrible y curiosa la capacidad del ser humano para desear justo aquello que no tenemos y asombrosa la capacidad para asimilar casi inmediatamente lo conseguido y dejar de valorarlo.
Joaquín Sabina decía en una de sus letras que hasta los huesos solo calan los besos que no has dado. Absolutamente de acuerdo, no solo los besos, todo aquello que vemos de lejos y no llegamos…
Eternos insatisfechos.

