Entre líneas…
Aunque a los nostálgicos nos joda, la librería del Corte Inglés es una de las mejores que se pueden encontrar en mi "convulsivamente y a trabajos forzados renovada" ciudad. Así que a fuerza de recibir NO´s en las pocas supervivientes con olor a papel y cultivados dependientes, me he rendido a la globalización que por otra parte asumí y acepté en tantas otras facetas de la subsistencia. Así que no tengo fuerza moral ni debo quejarme.
Voy en busca de un libro que me había recomendado un cliente-amigo (Los puritanos se cuestionarán como se puede meter en la misma frase cliente y amigo…con razón, pero hay veces que el trabajo te pone delante a gente extraordinaria con la que antepones tu felicidad a tu integridad), uno de esos libros que solo por la energía que han puesto en describírtelo ya ansías hacerte con él.
Pues busco un hueco, me hago con el papel donde me habían escrito título, autor y editorial y me lanzo al Corte. Después de pasar la sección de cosmética y que 4 pibones me apunten con sus frasquitos de perfume, de que una señora de unos 60 años me confunda con un dependiente y me pregunte por la sección de sujeta corbatas (1º Coño!!, a ver si aprendo y dejo el traje en casa. 2º Alguien lleva a día de hoy sujeta corbatas???…y hay una sección en el Corte Inglés de esto???????) llego a la librería. El olor a papel y libros viejos aquí queda sustituido por esa especie de mezcla extraña que se produce en los hipermercados donde igual puede oler a pollo asado, pescadito poco fresco, sobaco de autobús, diversos perfumes de los pibones y aire no reciclado desde hace décadas. De hecho es una mezcla de todo eso. Que curiosamente en todos estos sitios es igual. Eau de Hiper!!.
Lo encuentro, a la segunda, después de que una moza muy amable me enseñe en primer lugar la edición pija con tapas duras, papel sublime y alerones y posteriormente la edición de bolsillo. Me llevo la edición de bolsillo. Los hombres con los libros nos pasa lo contrario que con las mujeres. Primero miramos si el interior nos gusta y después si nos interesa nos hacemos con la edición que colocar en la estantería en el mejor lugar. En mi caso además porque me cabe en la maleta.
Y me lo he leído aprovechando un viaje al fin del mundo estos días del Pilar.
En las primeras páginas descubrí porqué le gustó tanto a mi amigo, por la mitad entendí porque me estaba gustando tanto a mi y al final deduje quién tenía que leerse este libro. Ahora me toca a mi describírselo.
Desde que lo acabé mi amigo es aún más amigo.


Sí, yo ya hace años que no piso una librería ¿para qué? Debo ser un raro y nunca encuentro lo que busco en esos expositores móviles que parecen kebabs donde un paquistaní te corta un cacho de bestseler y te lo mete en una bolsica plástico. Ahora hago un pedido cada tres meses o así, en lugar de patearme infructuosamente las librerías, me tecleo la web del corty y de la casa del libro; del fnac no, que una vez les devolví una trecena de libros porque les habían pegado un etiquetón de 5x10 en la portada a cada uno como si fueran cajas de galletas.
Lo próximo, ya sabes, el pda y el libro electrónico, y a llevar la biblioteca en un bolsillo. Ahora suena a herejía, pero dentro de cuatro días nos preguntaremos cómo hacíamos para leer en papel con lo incómodo que es, ya verás.
Las tradiciones… para joderlas.
Y no, no te pienso pregunta qué coño de libro era ese.
Comment by Tu PrimOz — October 17, 2007 @ 2:55 pm