Sin equilibrio…
La ley del Talión habla de una justicia retributiva. El castigo deberá equivaler al crimen cometido. Una suerte de principio de la reciprocidad que establece un equilibrio en la cuenta de resultados por ambas partes antes o después.
Edmundo Dantés necesitó años entre rejas y mucha paciencia para cobrarse su venganza, en frío, a cara de perro y con la serenidad que da el no tener nada que perder.
Pero el paso de los años es un analgésico en forma de Termalgín gigante que crece directamente proporcional al espacio temporal entre la ofensa y hoy.
La vida tiene una deuda psicológica con mucha gente, ejemplos silenciosos de la NO efectividad de esta ley, aunque a veces duela cruzar los brazos y esperar a una precaria, obsoleta y dudosamente equitativa justicia. El grande solo es aquel que es fuerte y es capaz de repartir su piedad. Los demás solo son fuertes que no administran esa ventaja.
El planeta contuvo la respiración cuando Betancourt dió una lección de inteligencia emocional retenida durante 6 años entre selva, desprecio e ira. Un soplo de aire fresco para seguir creyendo en el ser humano.
Blanco, Couso, Lara, Klebnikov, Abbas Lafta…desplazados, asesinados, secuestrados, humillados…algún día el tiempo nos pedirá cuentas.


El tiempo nos pide cuentas cada día, lo que pasa es que tú aún no te miras mucho al espejo. Otra cosa es que creamos en una justicia abstracta que premia a los buenos y castiga a los malos, esa que viene en el catecismo, pero no en los libros de historia, ni en las libretas de ahorro.
Y era Edmundo, hombre, Edmundo.
Comment by tu primOz — July 7, 2008 @ 5:21 pm
Cierto…gracias!!!.
Corregido…
El espejo es más listo que yo y como los cambios los hace poco a poco, el tránsito se hace llevadero. Pero no me cabe duda de que inexorablemente pasará cuenta…ya la pasa.
A alguno deberían haberle privado de mirarse al espejo mucho antes que a otros…
Comment by Administrator — July 8, 2008 @ 3:28 pm