Líder…
Todos los años por estas fechas se produce uno de los fenómenos más sorprendentes de la naturaleza. Venidas de toda Europa, millones de aves se juntan en el embudo que forma España en su cara más sur dispuestas a dar el salto a África en su Migración anual. El estrecho y sus alrededores se plagan de aves sumidas en un curioso y espectacular transitorio temporal.
Estremece ver a miles de aves planeadoras esperando en lomas y acantilados encontrar las condiciones óptimas para levantar el vuelo y emprender el viaje. Viento, temperatura, humedad…todo está milimétricamente controlado en ese conocimiento innato que seguimos sin comprender.
De pronto, sin causa aparente una levanta el vuelo, despacio, como a cámara lenta, el tiempo y el ruido se detienen por unos segundos y de pronto como movidas al unísono por fuerzas que desconocemos, miles de sombras blancas y grises agitan sus alas y se lanzan confiadas tras la estela de su arriesgado compañero. En formación, en punta de flecha durante miles de kilómetros en un viaje ancestral hasta tierras más cálidas.
Siempre nos quedará la duda de si ese primer ave que se lanza al vacío realmente conocía la idoneidad del momento y lo tenía todo controlado para cruzar el mar y emprender camino o simplemente se cansó de esperar y decidió probar. Y siempre nos quedará la duda de que porcentaje de aburrimiento lleva al líder a ser eso mismo y la importancia que tiene la improvisación para encontrar el momento de erigirse como tal.

